Visibilizando el papel esencial de las mujeres en los sistemas agroalimentarios
El 15 de octubre se celebra el ‘Día Internacional de las Mujeres Rurales’, una fecha proclamada por las Naciones Unidas para reconocer el papel esencial de las mujeres que viven y trabajan en el medio rural, agricultoras, ganaderas, trabajadoras del campo e indígenas, en la producción de alimentos, el desarrollo rural y la lucha contra la pobreza.
Este año la conmemoración adquiere un significado especial porque 2026 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Agricultora. La iniciativa, coordinada por la FAO junto con el FIDA y el PMA, busca reconocer la contribución de las mujeres en los sistemas agroalimentarios y promover acciones para cerrar las brechas de género que aún limitan su acceso a la tierra, el crédito, la tecnología, la formación y la toma de decisiones.
Las mujeres representan aproximadamente el 41 % de la fuerza laboral mundial en los sistemas agroalimentarios y son agentes clave de la seguridad alimentaria, la nutrición y la resiliencia económica de las comunidades rurales. Sin embargo, siguen enfrentando barreras estructurales como un acceso desigual a la tierra (poseen menos del 15-20 % de las tierras agrícolas en muchos contextos), crédito, tecnología, formación, servicios de extensión y espacios de toma de decisiones. Cerrar estas brechas podría aumentar el PIB mundial en hasta un billón de dólares y reducir la inseguridad alimentaria de decenas de millones de personas.
Desde FUNPASOS nos sumamos a este llamamiento global. La sostenibilidad sólo es real cuando se construye con la participación activa de todas las personas, y muy especialmente de las mujeres que habitan y trabajan en el medio rural. Su conocimiento tradicional, su capacidad de innovación y su liderazgo son indispensables para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más justos, resilientes y sostenibles.
En este Año Internacional de la Agricultora 2026, es necesaria la participación ciudadana y la gobernanza inclusiva en las políticas de sostenibilidad y desarrollo rural, la custodia del territorio y la conservación de los recursos naturales con enfoque de género, el impulso de procesos que fortalezcan la visibilidad de las mujeres rurales y su acceso a oportunidades, formación e innovación.

