FUNPASOS se suma a la celebración, el pasado 7 de julio, del Día Internacional de la Conservación del Suelo. Esta fecha, instaurada en 1963, nos recuerda la urgencia de proteger y restaurar este recurso esencial, finito e irremplazable para la vida en la Tierra. En un contexto de cambio climático, pérdida de biodiversidad y presión sobre los ecosistemas, conservar el suelo se convierte en una prioridad estratégica para garantizar la seguridad alimentaria, la calidad del agua y la mitigación del calentamiento global.
¿Por qué es tan importante conservar el suelo?
El suelo es un sistema vivo y complejo formado por minerales, materia orgánica, agua, aire y organismos (bacterias, hongos, lombrices, insectos, etc.) que trabajan en equilibrio. Sus principales funciones incluyen la producción de alimentos, ya que alberga las raíces de cultivos y pastos que sustentan la agricultura y la ganadería, base de nuestra alimentación. Es un reservorio de almacenamiento de carbono, actuando como un gran sumidero, capturando CO₂ de la atmósfera y ayudando a combatir el cambio climático. Regula el agua favoreciendo la infiltración, reduce inundaciones, previene la sequía y filtra contaminantes, mejorando la calidad de los acuíferos y ríos. Mantiene la biodiversidad siendo el hábitat de más del 25% de las especies. Previene la erosión y la desertificación, un suelo sano mantiene su estructura y fertilidad frente a lluvias intensas, vientos o malas prácticas agrícolas.
A pesar de su importancia, el suelo se degrada a gran velocidad por la erosión, el uso intensivo de agroquímicos, la compactación por maquinaria pesada y el abandono de prácticas tradicionales. Según diversos estudios, la pérdida de suelos fértiles amenaza la capacidad productiva de muchas regiones y acelera los efectos del cambio climático.
La conservación del suelo pasa por prácticas como la rotación de cultivos, el uso de cubiertas vegetales, la agroforestería, el pastoreo controlado y la restauración de corredores ecológicos. Estas medidas no solo recuperan la salud del terreno, sino que generan beneficios económicos y sociales para las comunidades rurales.
En este contexto, FUNPASOS coordina el proyecto TRASVÍAS, que contribuye directamente a la conservación del suelo mediante la renaturalización y recuperación de las vías pecuarias. Estas antiguas rutas de trashumancia actúan como corredores verdes que favorecen la infiltración del agua, reducen la erosión y mantienen la fertilidad del suelo a través del pastoreo sostenible.
Desde FUNPASOS seguimos trabajando en procesos participativos que involucren a ciudadanos, ganaderos, administraciones y expertos para avanzar hacia una verdadera sostenibilidad del suelo y del territorio.

