La implantación de nuevas infraestructuras vinculadas a la transición ecológica está poniendo de manifiesto que la viabilidad de un proyecto no depende únicamente de su capacidad técnica, de su rentabilidad o de que cumpla los requisitos administrativos. La relación que se establece con el territorio y con las personas que viven en él puede condicionar de forma importante su desarrollo.
Partiendo de esta realidad, el Clúster de Bioenergía de Cataluña (CBC), el Clúster de la Energía Eficiente de Cataluña (CEEC) y el Clúster de Residuos de Cataluña (CREC) han trabajado conjuntamente en un proyecto destinado a mejorar la gestión de la licencia social y la integración territorial de los proyectos de transición ecológica. El resultado es una Guía para la gestión de la licencia social y los proyectos de transición ecológica en Cataluña, que pretende trasladar la experiencia acumulada por empresas y profesionales de sectores diferentes a una herramienta práctica para quienes tienen que afrontar este tipo de procesos.
Lo interesante de la iniciativa está, en buena medida, en su propio planteamiento. Bioenergía, energía eficiente y gestión de residuos responden a realidades empresariales y tecnológicas diferentes, pero comparten buena parte de las dificultades que pueden aparecer cuando una nueva instalación se implanta en un territorio: la percepción de los impactos, la necesidad de información, la relación con las administraciones, las expectativas locales o la confianza en el promotor.
Uno de los aspectos más relevantes de la guía es la consideración de la licencia social como un proceso mucho más amplio que la comunicación del proyecto.
La información es necesaria, pero por sí sola no genera confianza. La guía relaciona la gestión de la licencia social con cuestiones como el encaje territorial, la participación, la gobernanza, el retorno al territorio, la gestión de los impactos y la transparencia. Todo ello debe adaptarse a las características de cada proyecto y a las particularidades del territorio en el que pretende implantarse.
Por eso, la guía apuesta por un enfoque flexible. Más que establecer un protocolo cerrado, ofrece herramientas y experiencias que pueden utilizarse en diferentes momentos del desarrollo de un proyecto, desde las fases iniciales hasta su construcción y funcionamiento.
Los casos recogidos muestran que la participación puede tener efectos concretos. En algunas experiencias, el diálogo con el territorio ha llevado a modificar aspectos del diseño, incorporar medidas de integración paisajística, establecer mecanismos de seguimiento o introducir compromisos relacionados con el desarrollo local.
La colaboración entre los tres clústeres aporta además una perspectiva que merece ser destacada. La licencia social no es un problema exclusivo de las energías renovables, de las instalaciones de residuos o de los proyectos de bioenergía. Es una cuestión que aparece cuando determinadas actividades empresariales tienen una incidencia directa sobre el territorio y requieren relacionarse con múltiples actores.
Compartir experiencias permite identificar patrones comunes y, al mismo tiempo, evitar que cada sector tenga que desarrollar sus propias respuestas desde cero.
La guía recoge, por ejemplo, experiencias empresariales de organizaciones como Genia Bioenergy, PreZero o Aspiravi España, junto con otros casos que muestran cómo pueden abordarse cuestiones como la información, el diálogo temprano, la presencia local, el retorno al territorio o el seguimiento de los impactos.
Administraciones, empresas, entidades territoriales, consultoras, centros de conocimiento y comunidades locales tienen perspectivas diferentes, pero también pueden compartir parte de la experiencia necesaria para mejorar estos procesos.
La colaboración entre sectores que ha dado lugar a esta guía apunta precisamente en esa dirección: compartir conocimiento para afrontar un desafío territorial que, cada vez más, forma parte de la propia viabilidad de los proyectos.
Desde In FUNPASOS acompañamos a promotores y organizaciones en la gestión de la viabilidad social de sus proyectos, trabajando desde las fases iniciales para conocer el territorio, identificar posibles riesgos y establecer relaciones de confianza con los actores implicados. Nuestro objetivo es anticiparnos al conflicto y favorecer proyectos mejor integrados en su entorno.

